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Ecología Profunda

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ECOLOGÍA PROFUNDApaisaje

por Bill Devall y George Sessions

publicado en:

http://www.alcione.cl/nuevo/index.php?object_id=202

Vivir como si la Naturaleza importara

El término “Ecología Profunda” fue acuñado por Arne Naess y se refiere a un
enfoque profundo y espiritual sobre la naturaleza, el que se deriva de una
apertura más sensitiva hacia nosotros mismos y hacia la vida que nos rodea. La
esencia de la ecología profunda brota, pues, naturalmente, del hecho de
preguntarnos en profundidad sobre la vida humana, la sociedad y la naturaleza.

La ecología profunda es mucho más que una aproximación fragmentaria a los
problemas medioambientales, una aproximación que intenta articular una visión
religiosa y filosófica comprehensiva sobre el mundo. Sus fundamentos hay que
buscarlos en aquellas intuiciones y experiencias con respecto a nosotros mismos
y a la naturaleza que surgen espontáneamente de la conciencia ecológica junto a
ciertas visiones naturales sobre la política y la sociedad.

La mayor parte de sus temas de interés son los tópicos que han preocupado a la
filosofía y a la religión de todos los tiempos. ¿Qué significa ser un individuo
único? ¿Cómo puede el ser individual conservar y potenciar su singularidad sin
dejar de participar en un sistema global en el que no existe discontinuidad
entre el ser y el otro? Una perspectiva verdaderamente ecológica puede conducir
a aquello que Theodore Roszac denomina “el despertar de una totalidad que es
algo más que la suma de sus partes. El espíritu de tal disciplina es, pues,
contemplativo y terapéutico.”

La conciencia ecológica y la ecología profunda se hallan en abierta
contradicción con la visión del mundo imperante en las sociedades
tecnocrático-industriales que consideran que los seres humanos estamos aislados
y separados y que debemos ejercer nuestro poder sobre el resto de la creación.
Esta visión del ser humano como una especie superior que se halla separada de la
naturaleza es una manifestación de un patrón cultural que ha venido obsesionando
a la cultura occidental desde hace miles de años, el concepto de “dominio”: el
dominio de la humanidad sobre la naturaleza, de lo masculino sobre lo femenino,
de los ricos y los poderosos sobre los pobres, y, en suma, de la cultura
occidental sobre la cultura oriental.

La conciencia ecológica profunda, por su parte, nos permite ir más allá de estas
ilusiones erróneas y peligrosas. Según la ecología profunda, el estudio de
nuestro lugar en el planeta Tierra nos obliga a reconocernos como parte de una
totalidad orgánica. Pero ir más allá de la estrecha visión
científico-materialista de la realidad nos obliga a fundir sus aspectos
materiales y espirituales. Los líderes intelectuales más destacados de la visión
del mundo imperante han tendido a considerar a la religión como una “mera
superstición” y, en consecuencia, han subrayado la subjetividad de las antiguas
prácticas espirituales y de la iluminación. La conciencia ecológica profunda,
por su parte, constituye la búsqueda de una conciencia y de un estado de ser más
objetivo mediante un cuestionamiento activo profundo, un proceso meditativo y un
estilo de vida.

En el contexto de las diferentes tradiciones espirituales -cristianismo,
budismo, taoísmo e iglesia nativa americana, por ejemplo- son muchas las
personas que se han planteado en profundidad estos interrogantes y que han
cultivado la conciencia ecológica y, si bien estas tradiciones difieren en
muchos aspectos, todas ellas coinciden, sin embargo, en lo que respecta a los
principios fundamentales de la ecología profunda.

El filósofo australiano Warwick Fox ha expresado sucintamente que la intuición
central de la ecología profunda “es la idea de que no podemos establecer ninguna
división ontológica definitiva en el campo de la existencia. En la realidad no
existe ninguna diferencia radical entre el dominio humano y el dominio no
humano… mientras sigamos percibiendo este tipo de fronteras no alcanzaremos a
comprender qué cosa es la conciencia ecológica profunda.”

A partir de esta intuición fundamental característica de la conciencia ecológica
profunda, Arne Naess ha desarrollado dos “normas últimas” -dos intuiciones que
no se derivan de ningún otro principio o intuición- a las que sólo puede
accederse mediante un proceso de cuestionamiento que nos revela la importancia
del nivel filosófico y religioso. Estas intuiciones, sin embargo, no pueden ser
verificadas mediante la metodología de la ciencia moderna, basada en premisas
mecanicistas y en una definición excesivamente estrecha de los datos. Se trata
de “la autorrealización y la igualdad biocéntrica”.

Autorrealización:
La norma de la autorrealización propuesta por la ecología profunda está
relacionada con las grandes tradiciones espirituales de la mayor parte de las
religiones del mundo y trasciende la noción occidental moderna que define al ser
como un ego aislado cuyo impulso primario estriba en la gratificación hedonista
o en una idea muy limitada de salvación individual en esta vida o la siguiente.
El crecimiento y el desarrollo espiritual comienza cuando dejamos de concebirnos
y de vernos a nosotros mismos como egos aislados que se hallan en oposición y
nos abrimos a la identificación con otros seres humanos, comenzando por nuestra
propia familia y siguiendo con nuestros amigos hasta terminar abrazando a toda
la especie humana. Sin embargo, la ecología profunda va un paso más allá de esta
identificación con la humanidad y subraya también la necesidad de llegar a
identificarse con el mundo no humano. Debemos, pues, aprender a mirar más allá
de las creencias y presupuestos de nuestra sociedad contemporánea, más allá de
la sabiduría convencional de nuestra época y lugar, y esto sólo puede lograrse
mediante un proceso meditativo de cuestionamiento profundo. Sólo de este modo
podremos alcanzar la plena madurez de nuestra personalidad y de nuestra
singularidad.

Una sociedad nutricia y no dominante puede resultar sumamente útil en el
“trabajo real” de llegar a convertirnos en personas íntegras. Este “trabajo
real” puede ser definido simbólicamente como la realización del “ser en el
Ser”(entendiendo por “Ser” la totalidad orgánica) y también podríamos resumir en
una frase el proceso del pleno desarrollo del ser diciendo: “Yo no puedo
salvarme mientras no lo hagan todos los individuos”, (y entendiendo aquí por
individuo no sólo al individuo humano sino -además de toda la humanidad- a las
ballenas, los osos pardos, los ecosistemas de los bosques húmedos, las montañas,
los ríos y el más diminuto de los miocrobios).

Igualdad biocéntrica:
La intuición de la igualdad biocéntrica afirma que todas las cosas tienen el
mismo derecho a vivir, crecer y alcanzar sus propias formas individuales de
expresión y autorrealización dentro del marco superior de la Autorrealización.
Esta intuición básica se resume en la idea de que todos los organismos y
entidades que pueblan la ecosfera participan de la misma totalidad
interrelacionada y que, por consiguiente, tienen el mismo valor intrínseco.

Este concepto de igualdad biocéntrica está estrechamente relacionado con la
noción de Autorrealización omni-inclusiva en el sentido de que, si dañamos a la
naturaleza, en realidad nos estamos dañando a nosotros mismos. Desde este punto
de vista, todo está interrelacionado y no existe frontera alguna. Pero, en la
medida en que percibimos las cosas en tanto que entidades u organismos
individuales, esta intuición nos conduce a respetar a todos los individuos
-humanos y no humanos – como parte de la totalidad sin sentir la necesidad de
establecer un orden jerárquico entre las distintas especies que se halle
coronado por el ser humano.

Las implicaciones prácticas de esta intuición, o de esta norma, nos invitan a
vivir causando el menor impacto posible sobre las otras especies y sobre el
planeta en general. Entonces veremos otro de los aspectos de este principio
fundamental: simple en medios y rico en objetivos.

En tanto que individuos y comunidades humanas tenemos necesidades vitales que
van mucho más allá de la satisfacción de nuestras necesidades básicas -como el
alimento y el abrigo, por ejemplo- necesidades entre las que se incluyen también
el amor, el juego, la expresión creativa, la relación con un determinado paisaje
(o con el conjunto de la naturaleza), la relación íntima con los demás seres
humanos y la necesidad vital del desarrollo espiritual para llegar a devenir
seres humanos maduros.

Es muy probable que nuestras necesidades vitales materiales sean mucho menores
de lo que generalmente creemos. La abrumadora publicidad de las sociedades
tecnocrático-industriales alimenta falsas necesidades y deseos destructivos que
sólo sirven para aumentar la productividad y el consumo, lo cual, de hecho, no
hace sino impedirnos afrontar de manera directa, objetiva y desde el principio,
la necesidad de llevar a cabo un “trabajo real” de crecimiento y maduración
espiritual.

La mayor parte de las personas no se sienten partícipes de las ideas propugnadas
por la ecología profunda, pero reconocen, sin embargo, nuestra necesidad vital -
y, en realidad, la necesidad vital que tiene toda forma de vida- de vivir en un
entorno natural de calidad, generando la menor cantidad posible de residuos
tóxicos, evitando la contaminación nuclear, el smog y la lluvia ácida y
manteniendo los suficientes bosques como para poder permanecer en contacto con
nuestras fuentes, con los ritmos naturales y con el flujo del tiempo y el
espacio.

Las normas últimas propuestas por la ecología profunda se apoyan en una visión
de la naturaleza, de la realidad y del lugar que ocupamos como individuos
(múltiples en la unidad) en el esquema global de las cosas. Dichos principios no
pueden ser abordados de un modo meramente intelectual sino que tan sólo pueden
ser aprehendidos experiencialmente. El cuadro que presentamos a continuación
resume la diferencia existente entre la visión del mundo predominante en nuestra
sociedad y la visión que nos propone la ecología profunda.

Visión del mundo predominante Ecología profunda
Dominio sobre la Naturaleza. Arpelicanosmonía con la Naturaleza.
Entorno natural como fuente de provecho. Toda forma natural tiene valor
intrínseco/igualdad biocéntrica.
Crecimiento económico/material en pos del crecimiento de la población.
Necesidades materiales simples (los objetivos materiales se hallan supeditados a
la meta superior de la autorrealización).
Creencia de que los recursos son inagotables Bienes terrenales finitos
Progreso y soluciones de carácter exclusivamente tecnológico Tecnología
adecuada, ciencia no-dominante
Consumismo Hacer con lo suficiente, reciclaje

Extractado por Farid Azael de
Trascender el Ego
Editado por Roger Walsh y Frances Vaughan
Kairós.

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junio 23, 2009 at 10:20 am

El Teatro Antropomorfo

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El Teatro Antropomorfo

Ecología Profunda y el Nuevo Paradigma

de EVU News, número 3 /1997English

Escrito por : Alexandra Elizabeth Brichacek, el 14 de mayo de 1997, que se graduará este diciembre en Ciencias Biológicas en el Holy Names College (Oakland, California). Piensa graduarse obteniendo un master en biología marina. Este informe se escribió para su clase de último año.Espero pasar por este mundo sólo una vez; por eso, cualquier cosa buena que pueda hacer, o cualquier bondad que pueda mostrar hacia cualquier criatura, lo haré ahora mismo; que no lo retrase ni lo descuide, que no pasaré por aquí otra vez.’- Anónimo

“El teatro antropomorfo: veamos el antropomorfismo en la vida diaria. ¡Los animales tienen sentimientos! ¡Los animales piensan! ¡Los animales razonan!” ¿Piensa Ud. que esto es algo propio de un periódico sensacionalista? ¿Los animales se parecen a los humanos? De ningún modo, pensaría uno. Pero el antropomorfismo y el antropocentrismo sí existen ecológicamente en la vida de hoy. La ecología profunda describe la idea de situar a todas las criaturas que viven en el planeta, viviendo en mundos paralelos, como hilos separados pero iguales en la red de la vida. Este concepto de “separados pero iguales” es un tema corriente que define el paradigma que se presenta hoy. Este informe definirá lo que significan un paradigma y una desviación de paradigma, y el paradigma que existe y emerge con respeto a los animales y su estado de “separados pero iguales”.

La palabra paradigma viene del griego “paradeigma”, que significa “modelo, ejemplo” (Barker: p. 31). En esta clase, examinamos y creamos varias definiciones diferentes de un paradigma, que unos individuos en la clase definieron según sus propias interpretaciones. Thomas Kuhn en “Estructura de la Revolución Científica” definió un paradigma como “ejemplos aceptados de verdaderas prácticas científicas; ejemplos que incluyen la ley, la teoría, la aplicación, y la instrumentación que juntas proveen los modelos”. Aunque hay otras definiciones de un paradigma, ésta es la que usaré para este informe.

Una desviación de paradigma ocurre cuando asunciones, reglas y prácticas que afectan el tejido mismo de la vida cambian. Barker define una desviación de paradigma como “un cambio a un nuevo juego, unas nuevas reglas” (Barker; p. 37). Los paradigmas no sólo se reemplazan sino que también se solapan. Una desviación de paradigma que ocurre hoy en día es el modo en que los humanos piensan sobre los animales. La mayoría comen una chuleta o una hamburguesa y sólo “ven” la carne como algo que viene de una bandeja de plástico, envuelta herméticamente, y etiquetada. O miran un documental de La Sociedad Geográfica sobre los animales en su estado salvaje, y después admiran esa chaqueta de piel en la vitrina de Neiman Marcus. No saben de dónde viene la comida que comen o de las penas que sufren los animales en la maquinaria de la industria alimentaria. Los animales no humanos se ven como objetos que el Hombre puede tratar como le convenga. “Cada vez que dañamos la naturaleza, nos cortamos un pedazo de nuestra carne misma. Cuando forzamos a criaturas tales como las tortugas de mar, los cóndores, y los elefantes al peligro de extinción, inevitablemente nos brutalizamos a nosotros mismos en el proceso (Nollman; p. 4). Cuando nos brutalizamos, destruimos los hilos delicados en la red de la vida, pedazo a pedazo. Mi tesis es que el animal humano debe reconocer que los animales no humanos que comparten este planeta con nosotros son más que meros objetos.

Enfrentados a la situación del hambre o de comer el bello ciervo de la colina, la mayoría de la gente escogería que muriera “Bambi”. Este sentimiento es popular porque los humanos piensan que los animales no sienten nada. Pero hay evidencias recogidas por Masson y McCarthy que apoyan la teoría de que los animales sí sienten dolor. Los sentimientos que muestran los animales son el temor, la esperanza, el terror, las pesadillas, el amor, la amistad, la tristeza, el llanto, la alegría, la rabia, la dominancia, la crueldad, la compasión, el altruismo (el ser un héroe y poner adelante de los suyos los sentimientos de los demás), la vergüenza, el dolor, y la turbación. Unos ejemplos de su libro son:

l TEMOR Una cabra aterrorizada, informa el biólogo Douglas Chadwick, aplana sus orejas, sacude la lengua sobre los labios, se agacha y levanta la cola (p. 49).

2. LA AMISTAD Aunque es raro, los animales salvajes han sido observados en situaciones amigables. El biólogo Michael Ghiglieri, pacientemente esperando unos chimpacés en una selva tropical de Tanzania, se quedó atónito cuando el primer chimpancé llegó en la compañía de un babuino varón adulto (p 80).

3. LA LAMENTACION Y LA TRISTEZA Dos delfines de tipo ‘kiko’ en un parque marino en Hawai, Kiko y Hoku, convivieron durante años, a menudo tocándose las aletas mientras nadaban en su tanque. Cuando de repente se murió Kiko, Hoku nadaba lentamente en círculos, con los ojos bien cerrados ‘como si no quisiera mirar el mundo que ya no contuviera a Kiko’, escribió la entrenadora Karen Pryor. [Al darle otra compañera, Kolohi, que copió los mismos movimientos que Kiko, Hoku finalmente abrió los ojos y comió de nuevo](p 94).

4. LOS CELOS Las orcas muestran celos durante el período de procreación. En un oceanario de California, se guardaban tres orcas, dos hembras y un varón. Cuando Nepo, el varón, alcanzó la madurez sexual, demostró una preferencia fuerte para Yaka. La otra hembra, Kianu, interrumpía constantemente su procreación saltando fuera del agua y cayendo sobre ellos. Finalmente, atacó a Yaka durante una demostración pública (p 151).

5. LA ALEGRIA Se dice que los gorilas felices cantan. El biólogo Ian Redmond informaa que emiten un ruido -algo entre el llanto de un perro y el canto de un humano- cuando están alegres (p 112).

6. EL AMOR Los coyotes serían unos símbolos igualmente buenos de la devoción, puesto que forman parejas duraderas. Las parejas de coyotes observadas por Hope Ryden se acurrucaban, cazaban juntos los ratones, se saludaban con movimientos elaborados de la cola, se lamían y cantaban en dúo. Ryden describe la procreación de unos coyotes inmediatamente después de aullar juntos. Luego, la hembra tocó al varón con la pata y le lamió la cara. Después se acurrucaron. Se parece mucho al amor romántico (p 88).

7. PESADILLAS De un “orfanato” de elefantes keniano llega un informe sobre los jóvenes elefantes africanos que han visto la matanza de sus familias por los cazadores furtivos, y vieron el robo de los colmillos de los cadáveres. Estos animales jóvenes se despertaban gritando durante la noche (p 45).

8. EL DOLOR “Puesto que los peces tienen cerebro, un sistema nervioso central y receptores de dolor, pueden sentir el dolor exactamente como los gatos, los perros, y los humanos. Justamente porque no pueden gritar no quiere decir que no sienten el dolor” (Newkirk; p 16).

9. LA VERGUENZA La esencia de la vergüenza es el sentimiento desagradable de que uno aparece mal (débil, estúpido, sucio, incapacitado, o inadecuado) y el temor de aparecer así. En un oceanario, una marsopa, Wela, fue entrenada para dar saltos fuera del agua y quitarle pescado de la mano a la entrenadora. [Un día, la entrenadora Karen Pryor se distrajo y se le olvidó soltar el pescado y la marsopa por casualidad le mordió la mano a Pryor. Wela, pareciendo 'sumamente avergonzada', fue al fondo del tanque, puso su hocico en el rincón, y no salió hasta que Pryor entró en el tanque, la acarició y la calmó (p 183).

Esta idea de que los animales tienen sentimientos cae bajo el término antropomorfismo. El antropomorfismo se interpreta generalmente por los científicos como demasiado sentimental. Se ve como percepciones predispuestas de los individuos que se relacionan emocionalmente con sus animales caseros. Por muchos años, cualquier consideración de la consciencia animal se disuadía por la acusación de ser antropomorfa. Pero el cargo del antropomorfismo se ha ampliado para incluir aún la inferencia más tentativa del tipo más simple de pensamientos conscientes de los animales. Cuano se examinan cuidadosamente tales cargos de antropomorfismo, resulta que envuelven la asunción implícita que cuando se sugiere que cualquier cosa que un animal haga, o piense, realmente es una característica humana(Griffin; pp 10,15,24).

Esto no obstante, debe considerarse no científico el hecho de no examinar seriamente la posibilidad de que muchos animales sí tienen ciertas cualidades que se han reservado exclusivamente para los humanos. Otra prueba del antropomorfismo es que los animales son más que objetos; ellos de hecho piensan, comunican, y tienen una mente. "Un animal puede ser consciente de algunas partes de su propio comportamiento - por ejemplo, del acto de comer alimentos o de huir de un depredador. Esto sería un caso especial de consciencia animal. Pero tal animal quizás no podría pensar que él mismo comía o huía. Si fuera así, sería capaz de la consciencia de su propio comportamiento, pero no de la consciencia refexiva de que él mismo fue el actor. Pero los animales ciertamente parecen formar por lo menos unos planes simples para lograr lo que quieren. Gran parte de su comportamiento aprendido se basa en un tipo de representación adquirida que modela un aspecto importante de su mundo exterior.

Aún otro ejemplo es que los animales usan el conocimiento cognoscitivo; o sea, razonan y luego examinan las consecuencias de sus acciones. Un ejemplo del mundo salvaje es que el antílope necesita huir del leopardo cazador o morirá. El 27 de octubre de 1995, El Parque Zoológico Nacional del Smithsonian Institution en Washington D.C., presentó una exposición que se llamaba "Think Tank" (el tanque de pensar). Con demostraciones con animales vivos y explicaciones escritas sobre el aprendizaje y el pensamiento, el zoológico trataba de insistir en que otros animales, no sólo los humanos, llevan unas vidas cognoscitivamente complejas. A causa de esto, merecen ciertos derechos y definitivamente merecen la conservación. "Los chimpancés construyen herramientas, las hormigas viven en sistemas sociales jerarquizados, y los monos son expertos en la manipulación social. Exactamente como nosotros [los humanos], piensan, razonan, planean lo que van a hacer, [y] resuelven las dificultades. Y por eso, merecen el respeto. El objetivo tácito es que las personas aprecien la riqueza cognoscitiva de esos animales para que tengan ganas de conservarlos” (Small; p 26).

Un ejemplo de la riqueza cognoscitiva se ve con Ruby, el elefante que pinta de Phoenix, Arizona. Ruby es un elefante asiático y es muy popular. Se dice que Ruby escoge los colores que usa basándose en lo que la rodea y con un propósito definido. También se dice que sabe exactamente qué colores ha escogido. Un ejemplo es que un día, la hija de un guardián del zoológico visitó a Ruby, y llevaba un sueter amarillo, rosado, y azul claro. Ese día, Ruby pintó con el amarillo, el rosado, y el azul claro. Otro ejemplo es que otro día, un hombre se desmayó durante su exhibición. Llegaron los auxiliares en medecina que llevaban uniformes azules y estuvieron en un camión de bomberos que tuvo unas brillantes luces amarillas y anaranjadas. Más tarde, Ruby pintó con rojo, amarillo, anaranjado, y turquesa (el color más aproximado al azul de aquel día). Que sea la coincidencia o que sean los pensamientos cognoscitivos, las pinturas demuestran una visión de por qué los animales son más que meros objetos.

Las películas y dibujos animados infantiles son la manera más obvia de ver el antropomorfismo en nuestra cultura. En la película de Walt Disney que se llama “Bednobs and Broomsticks”, vemos un ejemplo modelo. En su tentativa de encontrar las palabras mágicas del hechizo de la “Locomoción Sustitutoria”, los cinco personajes principales deben viajar a la Isla de Nabumbú. Cuando los personajes llegan a la isla, están en la laguna. El primer “animal” con que se encuentran es el Sr. Bacalao, que los saluda con su sombrero, corbata de lazo, camisa, chaleco, cigarillo, anteojos y bastón. Otro ejemplo queda en la película de Disney “El Rey León”. Durante el coro de “Can You Feel the Love Tonight,” Simba y Nala se enamoran. Después de perseguirse entre las cataratas y los árboles de la jungla, Nala le da a Simba una mirada de “amor”, y lo lame (la manera de los leones de besar). Aunque la canción crea el ambiente romántico, no hay duda de que se expresan el amor el uno al otro.

Una opinión opuesta al antropomorfismo es el antropocentrismo. El antropocentrismo se define como la consideración de los humanos como la entidad más importante en el universo, y le da al hombre todos los derechos y ninguno a la naturaleza, tampoco a los animales. ¿Por qué? “La prueba es que no hablan, ni siquiera la urraca y el perico que tienen la habilidad y los órganos para lograrlo. Sus palabras, cuando las pronuncian imitan los sonidos que oyen, no son una lengua formada sino un producto mecánico sin alma ni significado” (Ferry; p 21).

Este es un ejemplo de especicismo, que es un “prejuicio o actitud en favor de los intereses de los miembros de su propia especie y contra los de los miembros de otra especie” (Ferry; p32). Se puede mirar esto con la ecología. La ecología superficial y la profunda, términos creados por el filósofo noruego Arne Naess en 1972, investigan el especicismo de una manera más amplia. Según el Sr. Naess, en la ecología superficial se usan soluciones fáciles a la contaminación y al agotamiento de los recursos naturales. Es antropocéntrico porque mete a los humanos sobre o afuera de la naturaleza como la fuente de todo valor, totalmente separados. La ecología profunda, de otro lado, no separa a los humanos de su medio ambiente natural. La ecología profunda requiere un cambio de las ideas básicas de la civilización para que la naturaleza sea respetada como valiosa en sí misma y también como una parte de la actividad humana. También dice que los humanos son un hilo en la red de la vida. El ecólogo se da cuenta de que cada especie y cada ecosistema completo tienen derecho a existir, a florecer en una simbiosis no diluida, a desenvolverse libremente incluso de las mejores intenciones del hombre (Unger).

Una cosa que creo que trata de seguir el ejemplo del ecólogo profundo es el compromiso del vegetarianismo. La gente que principalmente ingieren verduras, pero no creen en la ingestión de ciertos tipos de alimentos, se clasifican generalmente como vegetarianos. Es una apelativo inexacto, porque hay tipos diferentes de vegetarianos. Las razones de por qué convertirse al vegetarianismo varían desde “los animales tienen ojos/sentimientos para el dolor” hasta las razones morales, éticas y de salud. Durante mi tentativa de recoger las razones de por qué la gente se convierten al vegetarianismo, una carta me llegó de un grupo australiano llamado “Salud Vegetariana y Natural.” De los ocho socios que estuvieron en la junta el día que llegó mi carta, cinco respondieron que la conversión se debió a la salud. Los otros tres dijeron que fue a causa de su amor y preocupación por los animales.

…. “Es un hecho poco conocido que todas las religiones del mundo tienen como parte de sus leyes y tradiciones, enseñanzas que ordenan la protección del medio ambiente, el respeto por la naturaleza y la vida salvaje, y simpatía hacia los animales” (Hoyt, p3). Ecológicamente, la Biblia propone claramente un entusiasmo por la vida -por la creación de Dios- que es la responsabilidad de los humanos de cuidar. Enseña que si destruimos la naturaleza, destruimos la obra de Dios. Un ejemplo histórico es el de las nutrias de mar. En cierto momento de la historia, se mataba a las nutrias por sus bellas pieles. Pero cuando uno viaja al Monterey Bay Aquarium o a Sea World y ve esta nutria tan mona y adorable, nadando frenéticamente, usando las “manos” (durante la ingestión de su comida), uno se pregunta cómo alguien podría dañar a un animal tan precioso.

Y ahora las vacas. Se sientan o se levantan durante todo el día, no haciendo nada sino rumiar y mugir. No son adorables ni preciosas. Se ven como una fuente de ropa (el cuero) y una fuente de comida (la carne y la leche). En este lado está la industria de la alimentación. Upton Sinclair, en su libro famoso sobre el socialismo, “The Jungle”, escribió sobre los horrores de un matadero y los aspectos de una sociedad no vegetariana: Hay más de una milla cuadrada de espacio dentro del matadero y más de la mitad está ocupada por las jaulas de ganado vacuno; al norte y al sur, hasta el horizonte, hay un “mar” de jaulas. Y todas estaban llenas.. Ganado de todos tipos: rojo, negro, blanco, y amarillo; ganado viejo y joven; vacas de leche y grandes bueyes de Tejas. El sonido de ellas allí era como el de todos los corrales del universo (p 36).

Había más de 250 millas de carriles en el matadero, continuó su guía. Traían unas 10.000 cabezas de ganado cada día, y otras tantas ovejas -lo que significaba unos 8 o 10 millones de criaturas vivas convertidas en alimento cada año (p 37).

[El cerdo tenía cadenas en las piernas]. De repente, se abalanzaba sobre él, agarrándole la pierna. La máquina agarraba el cadáver del cerdo del suelo y después lo ponía en el segundo nivel, pasando por una máquina maravillosa con muchos raspadores que se ajustaban al tamaño y a la forma del animal y lo echaba por el otro lado con casi todo su pelo afeitado. Luego, pendiendo de otra máquina, daba un paseo sobre un carro, ahora pasando por dos líneas de hombres, quienes estaban sentados en una plataforma elevada, cada uno haciéndole su trabajo específico al animal muerto cuando pasaba. Uno rasgaba el exterior de una pierna, el otro el interior de la misma. Con un golpe rápido y preciso le cortaba el cuello; con dos golpes más lo degollaba, cayendo la cabeza al suelo y desapareciendo en un hueco. Aún otro hacía una larga incisión; el segundo abría el cuerpo más anchamente; un tercero, con una sierra, le cortaba el esternón; el cuarto le aflojaba las entrañas; el quinto se las quitaba. Había hombres para rasgar cada lado y otros para rasgar el lomo; había hombres para limpiar adentro, para revolverlo y limpiar todo el cuerpo (pp40-41).

El Sr. Sinclair desenmascaró grandes escándalos que hicieron que la gente clamara por la reforma y empujaron a la formación de uniones y de reglamentos gubernamentales. “The Jungle” ayudó a impulsar la legislación del “Pure Food and Drug Bill” de un comité de la Casa Legislativa y a forzar al Presidente Theodore Roosevelt para que tomara acción definitiva. Al mismo tiempo, un “Beef Inspection Act” (Acto de Inspección de Carne de Res) apareció ante el Senado, con la aprobación de Roosevelt. Seis meses después de la publicación de “The Jungle”, se pasaron estos proyectos de ley. Después de que aseguararon que la carne que los humanos consumieran estuviera sana, la cuestión de la matanza de las vacas y los cerdos apareció. ¿No tienen los animales el derecho de vivir?

La aparición de la defensa de los derechos de los animales, además de la discusión del tema de los derechos animales, indican el principio de una desviación de paradigma. Los derechos animales se definen como “la filosofía de permitir a los animales no humanos tener los derechos más básicos que toda criatura consciente quiere: la libertad de vivir una vida natural libre de la explotación humana, el dolor y sufrimiento innecesarios y la muerte prematura” (folleto del Vegetarian Times).

cartoon chickens

Los derechos animales incluyen: 1. El derecho de gozar sus vidas según lo que se llama su naturaleza básica. 2. El derecho a la buena salud, la dieta correcta, y atención médica. 3. El derecho a la comodidad y a evitar el dolor. 4. El derecho a una muerte compasiva. 5. El derecho a la superviviencia puesto que matamos animales innecesariamente (Dolan; pp21-22). (Dolan; pp 21-22).

Aunque los animales expresan los sentimientos, una característica humana, su destino todavía está en nuestras manos, puesto que los humanos piensan que son superiores a los animales, se los ven como seres inferiores. A causa de esta idea básica, los animales no humanos han sido tratados como un medio de transporte, de diversión y deporte, como sujetos de experimentación, y como seres domesticados. Mientras que hay muchas “mascotas” domesticadas bien amadas, y les dan a sus “dueños” el compañerismo, el amor y la fidelidad, hay otras que están solas en el mundo y tienen que defenderse del abandono y de la crueldad.

La cuestión respecto a los derechos animales es que tienen sistemas nerviosos y pueden sufrir exactamente como los humanos; por consiguiente, no es correcto que los humanos los utilicen para los experimentos, la comida, y la ropa. La cuestión en contra de los derechos animales es que “mientras que los humanos tienen la obligación de tratar los animales de una manera compasiva, los animales no pueden tener derechos. Otorgar un derecho a un ser cualquiera depende de que dicho ser acepte las reglas de la sociedad.

Los animales no tienen ninguna concepción de la moralidad y no reconocen los derechos de los demás: los animales no pueden responder a las cuestiones morales. La gente que está relacionada con el moviemiento de derechos animales consideran la vida de un gato, un pero, una gallina o un cerdo igual a la vida de un humano. A menos que uno esté preparado para adoptar un antropomorfismo bastante severo con respeto a los animales, éstos no pueden tener ningún derecho” (Bender; p23)

¿Son más importantes las necesidades de los humanos? Cuando se enfrenta con la elección de salvar una vida humana y la de un animal, la mayoría escogerían la humana. Vimos este concepto con las grandes inundaciones en California de 1996 – 1997. Cada día, hubo informes de mascotas y ganado perdidos que fueron encontraron vivos. Las poblaciones humanas se enfrentan con amenazas de escaseces de comida y la necesidad de curación de enfermedades mortales, así que esto justifica el uso de los animales para satisfacer estas necesidades. Pero mientras que unos ven estas razones como aceptables, hay otros que no piensan así. Los animales tienen un derecho a la vida exactamente como los humanos. “La moralidad humana debe extenderse a respetar los derechos de los animales no humanos. Los animales son las víctimas de un sistema de esclavitud propagado por los humanos (Bender; p42).

Como uno puede ver en los ejemplos ya mencionados en este informe, los animales son más que meros objetos. El nuevo paradigma es que la gente se está haciendo más consciente de sus acciones. “People for the Ethical Treatment of Animals” (P.E.T.A.) (Personas por el Trato Ético de los Animales) y otras organizaciones han promovido la concienciación para que la gente se dé cuenta de las atrocidades que tienen lugar, como los peligros de la industria de pieles que benefician a los humanos. Aunque el objetivo de este informe no es convencer a uno de convertirse al vegetarianismo o de antropomorfizar la próxima hamburguesa o chuleta que coma, sí quiere despertar la consciencia y espera que el lector piense seriamente en la conservación de los animales.

Los animales no son objetos, sino criaturas que comparten este planeta con nosotros. Sin ellos, nuestra especie moriría, junto con el planeta mismo. En fin, hay un punto fundamental e importante que hay que entender y aceptar si queremos salvar a los animales salvajes. Además de las razones prácticas y ecológicas de la conservación de especies, nosotros los humanos debemos aprender a apreciar los animales por su valor inherente, a respetar sus derechos innatos de existir, y a tener una preocupación compasiva hacia el sufrimiento de animales individuales tanto como la superviviencia de las especies enteras. El mensaje principal es que los humanos necesitan mirar hacia atrás en la historia y conservar todas las especies, no sólo las que sean útiles para la felicidad y necesidades humanas.

Alexandra E. Brichacek
17468 Via La Jolla
San Rorenzo
California 94580
EE.UU
Correo electrónico: arinebil@hotmail.com

Traducido por Doug Duea – dduea@swbell.net

© European Vegetarian Unionhttp://www.ivu.org/evu

Written by justvegetal

mayo 2, 2009 at 6:15 pm

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